Hit The Tone: Ty Segall & Fuzz War

Hit The Tone: Ty Segall & Fuzz War

En esta edición de HIT THE TONE os enseñamos como conseguir el fuzz más potente del mundo, el sonido que ha popularizado el californiano Ty Segall…

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¿Tan importante es ese Ty Segall?

Sí, claro. En este mundo en que todo parece ser efímero, pocos músicos –pocos artistas, en general– parecen crear un poso, un punto de referencia que será recordado dentro de varias décadas. El caso del californiano es uno de ellos. Con apenas 31 años, Segall ha firmado varios discos –dentro de una trayectoria que ya supera la treintena de referencias – que están entre lo mejor que se ha publicado este siglo. Lo suyo es coger gran parte de la música de los últimos 60 años –garage, punk, psicodelia, glam, noise, folk, hard-rock, blues-, mezclarla y obtener un sonido que, pese a las influencias obvias, suena muy personal. Su intuición para los riffs y la melodía y su capacidad para rodearse de músicos sobresalientes completan una ecuación pluscuamperfecta. Si hubiera que destacar dos álbumes de su discografía, serían Twins (Drag City, 2012) y Slaughterhouse (In the red, 2012).


Bueno, ¿y por qué estos discos?

En ambos discos sobresale la inteligencia de Segall para mezclar la potencia y contundencia propias de Black Sabbath con melodías que podría firmar el mejor Brian Wilson. Hablamos de relecturas del garage punk, del heavy metal y del pop de la costa Oeste. No obstante, se llegó a considerar que Slaughterhouse cogía el garage punk justo donde Iggy Pop & The Stooges lo dejaron con Raw Power. Se trata, sin duda, de álbumes repletos de fuerza, violencia, distorsión, riffs perfectos y estribillos imbatibles.


Muy bien, pero ¿cómo consiguió ese sonido?

Además de una Fender Mustang del 66 y un amplificador Fender Twin Reverb Silverface de 1982, el gran secreto con el que Ty Segall consiguió el sonido más fiero que se ha escuchado en este siglo estaba en los pedales de distorsión, especialmente en uno: el Death by Audio Fuzz War. El pedal fue de tal importancia en el sonido que Segall le dedica una canción, pensada para mostrar las posibilidades de un pedal concebido especialmente para “conseguir el sonido de fuzz más grueso jamás logrado”.


¿Death by Audio Fuzz War? Cuéntame más, por favor, esto pinta bien

Hablamos de una firma cuyo lema es conseguir pedales para “los creadores de ruido, los revolucionarios y los que experimentan ahí afuera”. Toda una declaración de intenciones, sin duda. Death by Audio ha desarrollado artefactos como el Waveformer Destroyer  (un fuzz / filter / boost de cuatro interruptores) o el Robot (un conversor de señal a 8 bits). En cualquiera de sus modelos se comparte una idea: llevar el sonido al límite. Y siempre evitando el despliegue innecesario de tecnología. La gran mayoría de sus pedales cuentan con dos o tres potenciómetros y no más de dos interruptores. Nada de pantallas, interfaces enrevesadas o problemas de compatibilidad. Aquí subyace otra de las ideas comunes en Death By Audio: no le des demasiadas vueltas a los efectos, céntrate en tu amplificador y, sobre todo, en tu guitarra. Ahí está lo que te hará –o no- grande.

Con un diseño que recuerda a la estética descuidada e informal del hardcore-punk de los 80, el Fuzz War encuentra su mayor versatilidad en el potenciómetro de tono. En algunos aspectos, su sonido recuerda al Big Muff , pero siempre en contextos más contundentes y agresivos. En sus diversas combinaciones, este pedal puede sonar como una bestia subacuática o como el pájaro más estridente que puedas imaginar. En todo caso, siempre hablamos de opciones intuitivas y prácticas para todo aquel que sepa lo que tiene entre manos.


Entiendo, ¿y quién más usa este pedal?

El Fuzz War es uno de los pedales capitales del resurgir del garage psicodélico en la costa oeste americana. Por eso, no es de extrañar que sea el favorito de gente como John Dwyer (Thee Oh Sees), Christian Bland (The Black Angels), Shana Cleveland (La Luz), Nathan Williams (Wavves), Elvis Kuehn (Fidlar) o James Peetrallli (White Denim). Dada su gran versatilidad, no es de extrañar que lo utilicen, asimismo, referentes de otras corrientes musicales como Sebastien Grainger (Death from Above), Kevin Shields (My Bloody Valentine), Mick Thomson (Slipknot) o Graham Lewis (Wire). Poca broma.


Vale, pero, ¿cómo consigo ese sonido en casa?

Si quieres acercarte al sonido de Ty Segall en Twins y Slaughterhouse y ves difícil hacerte con una Mustang del 66 –nadie te culpará por ello, en serio-, lo más acertado sería optar por una Mustang cualquiera, un amplificador Fender (Segall siempre ha sido fiel a la casa de Fullerton) y uno de los pedales más usados por el californiano. Como hemos indicado anteriormente, el artefacto que supone un antes y un después en su sonido es el Death by Audio Fuzz War, pero se puede complementar con otros dos: DBA Reverberation Machine  y el muy económico Electro Harmonix Little Big Muff


Conclusión

La gran lección que nos enseña Ty Segall en estos dos discos y Death By Audio en la confección del pedal de distorsión Fuzz War es que hay que prestarle atención a la técnica, claro, es básica, pero lo que realmente no hay que dejar de lado es la otra parte: la que depende de los discos que hayas escuchado, de tus dedos, de tu cabeza y tu corazón. Así que sí: si quieres sonar así, necesitas el DBA Fuzz War, pero no olvides escuchar a los Stooges, a Black Sabbath y a T. Rex. Ellos te enseñarán el camino.

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Los proyectos de Ty Segall en Spotify:
Ty Segall / Ty Segall Band / Ty Segall & White Fence / Fuzz / Sic Alps / Epsilons / Gøggs

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Juanma vive en Barcelona y se pasa el día inmerso en el mundo de la música entre ensayos, grabaciones y conciertos.

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