Antes todo era campo
La historia de la música avanza gracias a los genios… ¿no? Bueno, hay veces que la música avanza gracias a los inadaptados. A esa gente rara que se atreve a hacer algo que, en su momento, suena mal, incómodo o fuera de lugar. Artistas que no encajan en ningún molde y que, precisamente por eso, terminan creando uno nuevo.
Estas son 10 bandas que se atrevieron a salirse del mapa y explorar ese terreno salvaje… y, sin proponérselo del todo, ayudaron a inventar nuevos géneros.
The Meteors – Psychobilly
Si el psychobilly tiene un punto de origen claro, ese punto son The Meteors. Con la escena punk aún latiente, desde Reino Unido, convirtieron una idea que ya venían trabajando The Cramps (rockabilly deformado, energía punk, estética de terror serie B…) y lo convirtieron en un género. Endurecieron el sonido, aceleraron los ritmos, hicieron del contrabajo un arma y fijaron una identidad orgullosamente marginal y antisocial. Con discos como In Heaven o Wreckin’ Crew establecieron cómo debía sonar el psychobilly, creando toda una escena a su alrededor.
Black Sabbath – Heavy metal
Mucha gente dice que Los Beatles inventaron el Heavy Metal con “Helter Skelter” o incluso Steppenwolf con “Born to Be Wild” cuando cantaron aquello de Heavy metal thunder. Nada de eso se puede comparar a lo que supuso el primer disco de Black Sabbath “Black Sabbath” (1970).
No niego que antes de su lanzamiento el rock podía ser duro, pero cuando vio la luz, mucha gente descubrió que el rock podría ser malrollero, oscuro y pesado. Y aunque la influencia del blues rock estaba muy patente, supieron crear una atmósfera que se asemejaba a una misa negra, y que abría las puertas a todo lo que vendría después: Judas Priest, Metallica, Slayer… y hasta la quema de iglesias del Black Metal Noruego.
My Bloody Valentine – Shoegaze
Antes de My Bloody Valentine, ya había bandas que estaban experimentando con la distorsión desde una sensibilidad más melancólica u onírica que salvaje, como era el caso de los ingleses Cocteau Twins. Pero Kevin Shields iba a convertir esa distorsión en un muro de sonido más denso que el osmio.
Con Loveless, la banda llevó esa idea al extremo: Dos años de grabación que casi llevan a la locura a Shields. Su obsesión con encontrar ese nuevo sonido casi lleva a la quiebra a la discográfica, Creation Records: 20 técnicos de sonido pasaron por ahí para intentar encarrilar el disco. Finalmente, bajo presiones y disgustos, dio por finalizado el álbum.
Tras Loveless aparecieron bandas como Ride, Slowdive, Lush o Pale Saints y se bautizó al género: Shoegaze. ¿El motivo? Los guitarristas no levantaban la mirada de sus enormes pedaleras.
Korn – Nu Metal
Follow the Leader (1994), el disco debut de Korn, es un estudio de la angustia adolescente de mediados de la década de los 90. Jonathan Davis y compañía mezclaron todo lo que les gustaba. Hay grunge, metal, y hasta rap. Bajos graves (influencia de Primus), baterías secas, y voces que van del susurro a gritos rotos en solo una frase.
A partir de ahí llegan Limp Bizkit, Deftones (más finos, vale), Linkin Park y toda una generación de bandas sacando partido de la mezcla entre riffs gordos y swagger de hip hop. La prensa y la industria se apresuran a buscarle nombre a la criatura y acaban pariendo el término nu metal: metal nuevo, metal para chavales que crecieron más con MTV que con Black Sabbath.
Aphex Twin – IDM
Para que te hagas una idea de la importancia de Aphex Twin, basta con recordar que antes de su seminal “Selected Ambient Works 85-92” (1992), la música electrónica de baile estaba destinada exclusivamente a las raves y los clubes.
Fue con “Artificial Intelligence” (1992) el recopilatorio del sello Warp que abre Richard D. James (con un temazo llamado Polygon Window), y poquísimo después su debut como Aphex Twin, lanzado con R&S Records, cuando le dieron la vuelta a la música de la rave y la llevaron a un sitio más íntimo: nuestra casa.
Los periodistas, incapaces de describir aquello sin inventar una etiqueta ridícula, lo bautizaron como IDM (Intelligent Dance Music). A Aphex nunca le gustó el nombre, pero funcionó realmente bien, creando toda una escena a su alrededor: Autechre, Squarepusher, Boards of Canada…
Aphex Twin no inventó la electrónica experimental, pero sí la convirtió en fenómeno de culto masivo, y demostró que puedes hacer música de baile, para gente que no tenía intención de levantarse del sofá.
James Brown – Funk
Antes de James Brown, el soul y el R&B giraban en torno a la melodía, el estribillo, y armonías bonitas. Él vio que lo importante era otra cosa: el golpe, el groove. Esa cosa que el hip hop llamó flow.
James Brown destripó esos géneros hasta dejar la esencia del ritmo. El bajo marcando una línea, la batería clavando las notas como un metrónomo, las guitarras tocando una sola figura durante minutos, los vientos lanzando puñaladas cortas, y mientras todo eso ocurre, él bailando y berreando como un predicador en trance. Pureza.
De esa forma de entender el ritmo surge un nuevo género; el funk. Y ojo, que no es solo un género más, ya que de él surgirá la música disco o el hip hop. Casi nada.
Brian Eno – Ambient
A finales de los 70, Brian Eno ve que la música no tiene porque estar siempre en un primer plano. Que puede estar ahí, flotando como la luz de una lámpara. No para ignorarla del todo, pero sí para convivir con ella.
Esta idea no era del todo innovadora; Erik Satie había acuñado el término Música de Mobiliario para referirse a una nueva forma de escucha en la cual la música acompaña a escenas cotidianas como una cena en familia. La música como mueble.
Pero Brian Eno le dio forma, y nombre. En Ambient 1: Music for Airports (1978), define el ambient como música “tan ignorable como interesante” (más o menos así), es decir, algo que no exige tu atención pero la recompensa si se la das.
A partir de ahí, todo un ejército de músicos decide que igual lo suyo no es hacer canciones, sino paisajes sonoros, abriendo la puerta a mil variantes que van desde el new age, el drone o el dark ambient a la música para videojuegos o las playlist para estudiar.
Talk Talk – Post-Rock
El caso de Talk Talk siempre me ha llamado mucho la atención: ¿Por qué motivo una exitosa banda de pop de los 80, con temas tan populares como “It’s My Life”, da un giro hacia la música tan experimental, que acabarán siendo la biblia del post rock?.
Con Spirit of Eden y Laughing Stock tiraron por la ventana casi todo lo que habían aprendido sobre “cómo se hace una canción de éxito”: estructuras difusas, silencios que pesan tanto como los estallidos, instrumentos que entran y salen como si se pensaran dos veces si quieren estar ahí, voz al borde del susurro y una producción orgánica que roza lo religioso.
Años después, cuando bandas como Mogwai, Sigur Rós o Godspeed You! Black Emperor empiezan a llenar salas con instrumentales larguísimas y crescendos eternos, alguien decide llamar a eso post-rock… y, al mirar atrás, Talk Talk aparece como uno de los primeros fósiles del género.
Throbbing Gristle – Industrial
Hemos visto cómo muchos de estos géneros han nacido más o menos por accidente, pero Throbbing Gristle son de los pocos que se sentaron y dijeron, básicamente: “vamos a crear algo que no exista”. Y lo hicieron con una mezcla de performance, provocación y ruido que a día de hoy seguiría provocando a muchos.
En plena escena punk británica, ellos decidieron tirar por otro lado… en lo sonoro, ya que punks lo eran más que la mayoría de bandas de guitarra bajo batería. Paisajes sonoros industriales creados con cajas de ritmos, sintetizadores oníricos y chirridos estridentes. Esto y mucho más.
De ahí saldrán, más domesticadas (o no), bandas como Einstürzende Neubauten, Ministry, Nine Inch Nails, Front 242 y toda una familia de gente dispuesta a convertir el malestar contemporáneo en banda sonora. Throbbing Gristle abrieron la fábrica, encendieron las máquinas y dejaron la puerta entreabierta. El resto entró sin preguntar.
Kraftwerk – Synthpop/Techno/Electro…
Lo de Kraftwerk se acabará enseñando en las escuelas del futuro como un caso excepcional. Ellos no inventaron un género, sino un nuevo lenguaje. Una nueva forma de componer, e interpretar la música. Para ello adoptaron tanto un sonido como una imágen profundamente anti-rock; se crearon sus máquinas, y empezaron a hacer un nuevo tipo de música con ellas.
A partir de Autobahn (1974), en cada disco que saques crearán al menos un par de géneros de la nada; definirán el sonido de los 80 con el Synth Pop y hasta el de los 90, influyendo enormemente al techno o al electro. En un mundo justo, tendrían que ser tan famosos como los Beatles.
Comentarios 0
Aún no hay comentarios