Hit The Tone! Led Zeppelin y la técnica Glyn Johns

Hit The Tone! Led Zeppelin y la técnica Glyn Johns

¿Algo nuevo sobre Led Zep, a estas alturas?

Bueno, no exactamente nuevo: se cumple medio siglo del primer disco de Led Zeppelin y eso, amigos, siempre es motivo de celebración. Hablamos de una de las bandas capitales en la historia del rock and roll. Es cierto que esta es una frase que se repite con demasiada frecuencia en referencia a demasiadas bandas, pero, en el caso de los británicos, está justificada: Jimmy Page, antiguo guitarrista de The Yardbirds, fundó una banda con el objetivo de reinterpretar el blues desde el prisma del rock duro. El resultado fue punta de lanza, junto a Cream, Jeff Beck GroupTen Years After, del auge del blues rock británico. Aunque se les ha catalogado como proto heavy, blues rock o hard rock, en la discografía de Led Zeppelin –formada por nueve álbumes- hay también trazas de soul, psicodelia o folk. El primer capítulo de esta vibrante historia tuvo lugar en octubre de 1968. Jimmy Page reunió a la banda durante unas treinta horas en los Olympic Studios de Londres. Allí, Page, Robert Plant, John Paul Jones y John Bonham grabaron el ya clásico álbum. Al respecto, Page recordaba años después: “Led Zeppelin fue casi un álbum en directo, y se hizo intencionadamente de esa manera”. En efecto, con un par de tomas bastó para registrar cada interpretación. Después, Page contó con la ayuda de Glyn Johns, un personaje seguramente no reivindicado del todo que ha tenido un papel fundamental en varios clásicos del rock –estuvo detrás de discos como el Who’s next de The Who o el Get Yer Ya-Ya’s out de The Rolling Stones-. En este artículo hablaremos someramente sobre la guitarra que usó Page para, a continuación, desgranar la forma en que Glyn Johns grabó las baterías de John Bonham: según muchos, el ingrediente que colocó a Led Zeppelin por encima de la mayoría de bandas.

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¿Usaba ya Jimmy Page el arco de violín para tocar la guitarra?

No, al menos, en el estudio. Aunque se recuerda a Page tocando una Gibson Les Paul Standard en la grabación del primer disco de Led Zeppelin, el británico tocó una guitarra que le regaló Jeff Beck. Se trata de una Fender Telecaster de 1959 con un acabado de caja histórico. No obstante, fue este diseño el que Page recreó con Fender para crear la Fender Jimmy Page Telecaster RW NAT, uno de los dos modelos que ayudó a apuntalar. La otra es también una virguería: la Fender Jimmy Page Mirror Tele. RW WBL

Antes de pasar al amplificador, hay que recordar otro modelo: el que Epiphone desarrolló inspirándose en su G1275 de doble mástil. Se trata de la Epiphone G1275 CH

Para terminar de entender cómo Page generó su sonido, es necesario hablar de amplificadores. Usó un amplificador de válvulas de Supro, un clásico Thunderbolt.  Actualmente, la marca americana ofrece una versión moderna inspirada en el Thunderbolt: el Black Magic. Está disponible en dos versiones, una por 1.700 € y otro por 1.600.

Dentro de esta horquilla de mercado –no podemos olvidar que hablamos de amplificadores de válvulas con un aire vintage, que suelen resultar caros-, encontramos  el  Fender 59 Bassman LTD, muy versátil tanto para guitarra como para bajo, el  Victory V40 Deluxe Combo, el  Engl Screamer 50 Combo E330, el  Fender 65 Super Reverb y, algo más económico, por 359 €, el  Marshall Origin 5C Combo


Vayamos a los tambores

Decíamos antes que está casi unánimemente aceptado que fue el sonido de la batería lo que colocó a Led Zeppelin por encima de la mayoría de bandas que manejaban semejantes patrones estilísticos. Y si hablamos de batería, hay que hablar de un nombre propio. John Bonham. Digámoslo rápido: es casi imposible recrear el sonido de las baterías de Led Zeppelin porque es casi imposible tocar como John Bonham. No solo hablamos de una pegada descomunal, definida a veces como un tren pasando por encima de ti, Bonham también aportó al sonido Led Zep un groove inconfundible, suave y profundo, que sale a relucir en medios tiempos con aromas psicodélicos como Dazed and Confused.

Aunque Bonham tocó baterías de una gran variedad de marcas, hay algo que siempre compartían sus sets: elementos de medidas grandes. Hablamos de bombos de 24/26” (este modelo de Yamaha podría ser una óptima opción con parches arenados, sin agujeros, toms de 14, 16 o 18”, afinando el parche superior a una altura media y el resonador a una altura media o aguda,  hi-hats de 15” (valdrían este modelo de Paiste o este de Zultan, un crash de 18/20” (apostamos por estos modelos de Zildjian  y de Zultan y, por último, un ride de 22/24” (recomendamos, de nuevo, modelos de Zildjian y de Zultan, siempre bastante más económicos. 


¿Qué decías antes de un tal Johns?

Glyn Johns, exacto. Como su trayectoria merecería un artículo por sí sola, aquí nos limitaremos a hablar de su trabajo en el debut de Led Zeppelin. En aquella época, las guitarras se grababan acercando lo máximo posible el micrófono al amplificador. Sin embargo, en la que ya es una sentencia histórica, Johns y Page entendieron que “la distancia hace la profundidad”, por lo que mezclaron los micrófonos de cercanía con los micrófonos de ambiente. Así crearon una de las patas del sonido del álbum. La otra, supuso la puesta en práctica de lo que pasó a conocerse como la técnica de Glyn Johns.  Acusada de chapucera en sus inicios, los resultados de aplicar una serie de sencillos trucos acabaron por darle la razón al ingeniero de sonido. 

Para grabar baterías con la técnica de Glyn Johns necesitamos cuatro micrófonos. Dos de ellos deberán ser de condensador (se aconseja que sean idénticos y de diafragma grande) y los otros dos, dinámicos. Recordemos que los micrófonos de condensador ofrecen una mejor respuesta en frecuencia y dinámica, pero soportan una menor presión sonora. En cambio, los dinámicos son micrófonos con más cuerpo y soportan mayores niveles de presión sonora. Por ello, se recomienda seguir el patrón convencional en la colocación de los micrófonos dinámicos: los colocaremos en caja y bombo. En cambio, usaremos los micrófonos de condensador como overheads. El primero, frente al batería, a una distancia entre 60 cm y un metro por encima de la caja, apuntando al pedal del bombo, pasando entre los bordes de los toms. Este micrófono se suele panoramizar a la derecha. El segundo lo colocaremos a la derecha del batería, unos 20 cm sobre el timbal base y en dirección hacia el hi-hat, pasando por encima de la caja. Se suele panoramizar este micro a la izquierda. Los posibles desperfectos que se nos presenten se deberían solucionar ajustando la distancia de los micrófonos.

La principal ventaja de la técnica de Glyn Johns es el ahorro de material y de tiempo que supone: cuatro micrófonos y apenas canales en la mezcla. Los detractores de forma de grabar baterías explican que no se trata de una puesta a punto completa y que no permite aislar los elementos de la batería para luego mezclarlos. En cualquier caso, y como decíamos al principio, los resultados juegan a favor de Johns. 


¿Cómo lo hago yo?

Como decíamos, la técnica de Glyn Johns supone un ahorro descomunal de tiempo y material. Por lo tanto, relájate, porque todo son buenas noticias. Solo necesitarás una batería afinada, un buen batería –de acuerdo, esto no es tan fácil-, y cuatro micrófonos: dos de condensador y dos dinámicos. En el caso de los micrófonos de condensador, el mercado ofrece una amplia gama de posibilidades. Destacaríamos, por ejemplo, el the t.bone MB 78 Beta, un micrófono óptimo en cuanto a calidad precio por 48€. Otros modelos destacables son el Blue enCORE 300, el Shure Beta 87C, el AKG C7 o el AKG C636 BLK.

 En cuanto a los micrófonos dinámicos, destacamos dos modelos de Shure –el SM 48 LC y el PGA58, el  EV RE20 RE-Series, el  Sennheiser MD421-II y un modelo de beyerdinamic, el  M88TG.


Conclusión

Se pueden sacar mil lecciones del periodo de gestación de Led Zeppelin. La primera es lo claro que lo tuvo Jimmy Page. En cuanto salió de The Yardbirds, tuvo entre ceja y ceja lo que quería: una banda para llevar el blues rock un paso más allá. Junto a tres músicos descomunales y el resto es historia, sí, pero no habría sido así si no hubiera abrazado con decisión el camino en el que creía. La segunda lectura la podemos sacar de cómo él y Glyn Johns colocaron los micrófonos. Lo decíamos anteriormente: las guitarras se colocaban pegando el micrófono al amplificador. Entendieron que la distancia es la profundidad y le dieron la vuelta a la tortilla. Grabar un disco que caminase por estos senderos sonoros no sería lo mismo después de Led Zeppelin. Una vez más llegamos a la conclusión que lo recoge todo: la técnica –el conocimiento de los instrumentos, de las herramientas de grabación- es vital para conseguir lo que se tiene en la cabeza, pero si no hay canciones –ideas, sentimientos, algo que decir-, no hay disco. Y Led Zeppelin tenían docenas de canciones memorables.

🤘

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Juanma vive en Barcelona y se pasa el día inmerso en el mundo de la música entre ensayos, grabaciones y conciertos.

5 comentarios

    Hola Juanma,
    Faltan dos elementos claves… John Paul Jones, maravilloso músico tanto al bajo como a los teclados y Robert Plant, sobran comentarios.

    Buenas
    Despues de Led Zep
    Han habido muchos grandes …cierto.
    Pero jamas mas que ellos.
    Un saludo

    Es sabido por todos que los platos que tocaba Bonham eran Paiste 2002 siempre.

    Tambien hablas en este post de micros de diafragma grande para overheads pero luego recomiendas micros que son recomendados para voces…

    no tiene mucha coherencia el post con los enlaces…

    Sólo como apunte: el arco sí se usaba en estudio. De hecho se usó dos veces en el disco del que habla el artículo en los temas “Dazed & Confused” y “How Many More Times”.

    A propósito de la guitarra de doble mástil aparece en escena para la época del Led Zeppelin IV.

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