Hoy volvemos a lo básico. Si has llegado hasta aquí, en principio, es porque ya sabes tocar un instrumento. ¿Y si te dijéramos que el metrónomo puede ayudarte a ahorrar tiempo? Porque cuanto más eficiente seas, más contratos conseguirás, y la eficiencia en una sección rítmica pasa, sobre todo, por el groove y el timing. ⏱️🎸
Aprender a groovear: metrónomo ≠ principiante
El metrónomo suele ponerse delante de los principiantes cuando están aprendiendo una canción. Y muchas veces se ve como algo aburridísimo. ¿Quién no se ha frustrado alguna vez intentando mantener el tempo que impone ese pequeño monstruo que no para de hacer tac, tac?
Pero, en realidad, lo utiliza todo el mundo. ¿En directo? La mayoría de baterías tocan con metrónomo para mantener el tempo durante todo el concierto. ¿En grabación? Casi siempre se graba con clic. Incluso cuando el tempo cambia. Algunos dirán: “los músicos buenos de verdad mantienen el tempo” o “al diablo con el tempo demasiado perfecto, nada como las imperfecciones; ¡el groove no puede ser robótico!”.

Pero la mayoría de grandes músicos capaces de mantener el tempo y, al mismo tiempo, permitirse pequeñas variaciones para dar vida a la música han pasado horas y horas practicando con metrónomo. En resumen: el metrónomo no es solo cosa de principiantes, y utilizarlo se vuelve muy, muy interesante en cuanto hablamos de un concierto o una grabación. Al final de este artículo encontrarás algunos ejercicios para progresar en unos pocos meses.
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¿Qué es lo que hace que algo tenga groove?
Como suele pasar en la música, muchas veces usamos términos que funcionan casi como imágenes: cálido, frío, colorido… Entendemos lo que transmite el groove, pero, en concreto, ¿de qué estamos hablando?
El groove es esa sensación que tenemos cuando los instrumentos tocan juntos, tan juntos que incluso cuando la música se detiene, se ralentiza o acelera, siguen estando perfectamente encajados entre sí.
En la práctica, se trata de microvariaciones de tempo. Por ejemplo, en lugar de seguir el metrónomo de la forma más perfecta posible en todas las notas de una cuadrícula, los instrumentos se permiten, de forma natural, tocar un poco más rápido o más lento en ciertos puntos concretos. A veces, el groove puede tomar otra forma: todo el tema está tocado perfectamente a tempo, pero son los silencios los que se alargan. Todas estas decisiones artísticas tienen un impacto enorme en cómo se percibe una canción.
Wittner
Metronome 811M with Bell
Entiende tu timing para poder aprender
Saber groovear también se entrena. Puedes tener una capacidad natural para hacer que la música tenga groove, pero sería una pena quedarte encerrado en una forma de tocar muy concreta. La base está en entender por qué algo tiene groove y qué hace que lo tenga. Ponte un metrónomo y hazte esta pregunta:
“¿Estoy tocando exactamente sobre el tiempo, un poco por delante o un poco por detrás?”
Comprender tu tendencia natural te ayudará si más adelante quieres alejarte de ella.
Thomann
CTM-700
El metrónomo te ayudará a convertirte en el amo del tiempo
Tu groove va de la mano de tu capacidad para colocar las notas en el momento exacto, prácticamente al milisegundo. Y la mejor forma de conseguirlo es entrenar con metrónomo. Aquí todo depende del punto en el que estés. Porque antes de querer tocar cualquier cosa, primero conviene saber tocar perfectamente sobre los tiempos.
Una vez que lo tengas dominado y te sientas cómodo tocando tus temas con metrónomo, puedes empezar con la parte más difícil: tocar un poco por delante del tiempo, un poco por detrás… Cinco milisegundos de adelanto o retraso respecto al tempo quizá no sean audibles como tal, pero sí se sienten claramente. Y son precisamente esas diferencias las que separan un groove que se arrastra de un groove que empuja.
Antes de ponerte a tocar por placer, reserva al menos 3 minutos de calentamiento con metrónomo. No es gran cosa, y progresarás casi sin darte cuenta: 1 minuto sobre el tiempo, 1 minuto por delante y 1 minuto por detrás del tiempo. ¿El clic te pone de los nervios? Hazlo con una caja de ritmos 😉
Alesis
SR16
¿Quieres progresar lo máximo posible? Grábate
No hay nada más preciso que una grabación para progresar. Te escuchas en diferido y, por tanto, tu cerebro percibe mucho mejor qué es lo que falla. Es fácil y, con un mínimo de equipo, incluso tendrás lo necesario para producir tus propias demos.
🎙️ Aprende a grabar – 10 consejos 🎙️
Ejercicios de pro – funcionan con cualquier instrumento
Para el primer ejercicio, ajusta el metrónomo a un tempo medio, por ejemplo 120 bpm, es decir, pulsaciones por minuto. Elige cualquier nota en tu instrumento y concéntrate únicamente en tu ataque. Después, intenta hacer coincidir con precisión cada nota con el clic del metrónomo.
Para hacerte una idea de tu precisión en tiempo real, hay un fenómeno acústico especialmente útil: cuando estás perfectamente “sobre el clic”, dejas de oírlo. Literalmente. Nada. Es una sensación bastante extraña al principio, y puede que te descoloque un poco… hasta que el clic vuelva a aparecer.
¿Ya consigues mantener esa precisión durante varios pulsos? Entonces puedes ajustar el tempo a 85 pulsaciones por minuto, por ejemplo, o a 130 bpm, y volver a intentarlo. Te darás cuenta enseguida de que cuanto más alto es el tempo, más difícil resulta hacerlo —hasta ahí, nada sorprendente—, pero también de que cuanto más lento es el tempo, más complicado se vuelve. 40 bpm es todo un reto.
Una vez tengas bien interiorizado este método a distintos tempos, puedes empezar a tocar melodías con el clic. Intenta salir de tu zona de confort y tocar voluntariamente por delante o por detrás de él. No se trata tanto de una decisión consciente como de una cuestión de sensación. Cuando llegues a ese punto, podrás aplicar tus nuevas habilidades rítmicas a tus partituras. Porque leer música a tempo es una habilidad esencial, especialmente para cualquier buen músico de estudio.

En una línea como esta, por ejemplo, es muy posible que entres ligeramente tarde en la repetición del segundo compás.
Thomann
Home Studio Bundle
Aprender a groovear – ¡Gracias por estos consejos mágicos!
Si has dominado todo esto, lo más difícil ya habrá quedado atrás. Digamos que, después de seis meses de práctica constante, te resultará mucho más difícil acabar fuera de tempo. A propósito de esto, Victor L. Wooten, una de las figuras más respetadas dentro del amplísimo mundo del groove, escribió el libro The Music Lesson: A Spiritual Search for Growth Through Music. No es un manual, sino más bien una novela, y es menos esotérico de lo que podría sugerir su subtítulo, pero sigue siendo una lectura muy interesante.
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