Echemos un vistazo a la música microtonal. Seas fan o más bien escéptico, seguramente no se te habrá escapado el boom alrededor de Angine de Poitrine (a partir de aquí, ADP, para no repetir hasta la saciedad un nombre tan raro como dadaísta). Su sesión en directo de media hora para la radio estadounidense KEXP ya supera los seis millones de visualizaciones en YouTube, cada tema ronda cómodamente el millón y el vídeo de Rick Beato sobre el asunto se acerca a los dos millones. Con cifras así, es bastante probable que uno o varios de tus colegas músicos ya te hayan pasado su música. Pero más allá del ruido alrededor del dúo —más que bienvenido para una banda tan excéntrica y tan lejos de la industria musical tradicional—, también es una buena excusa para poner el foco en la propia idea de la microtonalidad: un terreno que los guitarristas han explorado muy poco y que, sin embargo, abre la puerta a paisajes sonoros enormes.
Música microtonal – Double Angine
Un pequeño resumen para quien llegue ahora: Khn de Poitrine y Klek de Poitrine son, respectivamente, el guitarrista y el batería del dúo ADP. Vienen de Quebec —de ahí el nombre— y eso es más o menos todo lo que sabemos, porque actúan enmascarados y no revelan nada sobre las personas detrás de los personajes. Son figuras caricaturescas vestidas con estampados de lunares en blanco y negro, a juego con el decorado y sus instrumentos, con cabezas desproporcionadas y ese gesto tan característico con las manos en forma de pirámide. Su música sigue exactamente esa misma estética: desde su formación en 2019, ADP hacen math rock instrumental. Khn construye en directo las distintas capas de cada tema primero con el bajo y luego con la guitarra, usando dos loopers, todo ello con patrones hipnóticos y repetitivos y compases impares muy propios del rock progresivo.
Y para montar todo eso, hace falta un setup igual de peculiar: en la pedalera de Khn hay dos Boss RC-600 que son la base de todo su planteamiento, efectos poco habituales como un Moog Ring Modulator y un octavador para bajo de MXR, junto a clásicos infalibles como el afinador Boss TU-3 y el delay DD-8, una distorsión RAT y un overdrive de Mad Professor, además de cuatro pedales de expresión Boss. Todo el sistema va conectado a dos amplis independientes para bajo y guitarra: por un lado un Hartke HA2500 y por otro un Roland Jazz Chorus JC-120, ambos muy limpios y neutros, perfectos para moldear el sonido desde la pedalera.
Entre nota y nota
Pero el aspecto más llamativo de ADP es, claro, la guitarra de doble mástil de Khn, y más concretamente su diapasón. En el estupendo vídeo de Gaël Liger (Le Son Dans Les Doigts), descubrimos que el luthier Raphaël Lebreton eligió un cuerpo de tilo por su ligereza, un mástil de arce y trastes de acero inoxidable —algo bastante lógico si quieres evitar retrastear 54 trastes repartidos entre dos mástiles—, además de marcadores fosforescentes enormes y puntos laterales de colores para no perderse en el escenario, especialmente llevando máscara. La parte de guitarra está muy inspirada en una Fender Stratocaster con diapasón de ébano, como la American Ultra, mientras que la parte de bajo recuerda a una Precision Bass, también con diapasón de ébano y guiños a esa misma gama.
Pero luego están esos trastes, que dividen la octava en 24 notas microtonales. En nuestra tradición musical occidental, la octava se divide en doce notas iguales: lo que conocemos como temperamento igual. Solo que entre esas notas hay más notas, y ahí es donde entra la microtonalidad. Entre Sol y Sol sostenido existe un Sol medio sostenido, y entre La y La bemol, un La medio bemol. La octava pasa así a dividirse en 24 notas iguales, lo que permite acceder a todas esas notas “entre medias”.
Un secreto no tan secreto
Ese sistema de 24 notas es el que utiliza ADP, pero ya había aparecido antes en el trabajo de la banda australiana King Gizzard and The Lizard Wizard, que en 2017 publicó un disco microtonal entero, Flying Microtonal Banana. Y si rascas un poco más, ves que no son ni mucho menos los únicos: artistas como Maddie Ashman, Zhea Erose o Jacob Collier, por citar algunos nombres recientes, también han explorado esta idea. Steve Vai, además de su enorme colección de Ibanez JEM, tuvo una guitarra microtonal que acabó regalándole a Jacob Collier “porque él sí sabrá qué hacer con ella”. Y bastante antes de todo esto, el compositor francés Ivan Wyschnegradsky ya escribía en 1918 sus Quatre Fragments para dos pianos a cuartos de tono: una pieza que exige que uno de los dos pianos esté afinado un cuarto de tono por encima del otro para obtener, entre los dos intérpretes, una escala de 24 notas.
Ibanez
JEMJR-WH
Vamos, que la idea no es nueva en absoluto, y de hecho también aparece en el hip-hop lo-fi más actual, donde la microtonalidad aporta a las melodías un aire etéreo bastante especial.

¿Tendencia o revolución?
No hace falta un instrumento específico para tocar música microtonal: basta con que las notas no estén fijadas por trastes o llaves, como ocurre con el violín, el trombón o el clarinete. Incluso un teclado MIDI o un instrumento virtual se puede configurar fácilmente para salir del temperamento igual. Hay instrumentos que, de hecho, ya están pensados para tradiciones musicales no temperadas, como el Korg PA-5X 61 Oriental, que incluye cuartos de tono y otros intervalos propios de la música árabe.
En la guitarra hay dos maneras bastante directas de acceder a esas notas “entre medias” sin tener que llevar el instrumento al luthier para añadir trastes extra: el slide y los bendings. Sin darte cuenta, ya estás tocando microtonalmente cuando tocas blues, porque muchos bendings no llegan exactamente a un semitono completo. Pero si quieres librarte del todo de las alturas fijas, también existe la opción de la guitarra fretless. Este tipo de instrumento es mucho más habitual en bajos —incluso en gamas muy asequibles, como el Harley Benton JB-75FL—, pero no sería nada raro que la moda ADP empuje a algunos fabricantes a explorar también guitarras sin trastes. Y tampoco sería raro que algunos luthiers espabilados empiecen pronto a ofrecer guitarras microtonales. A partir de ahí, lo realmente importante será lo que hagan los músicos con ellas. Como siempre, un instrumento solo existe de verdad a través de la música que permite crear.
Este artículo es una adaptación de un texto escrito originalmente por Julien Bitoun, acreditado como autor del artículo original en francés del t.blog.
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