Es sábado por la noche, son las 21:00 y estás ya en la sala, tienes un bolo y empiezan a surgir problemas… Os dejamos con una lista con algunos de los momentos más embarazosos para cualquier músico sobre el escenario, seguro que reconocéis más de uno.
Pánico escénico
Sudor frío, el pulso se acelera, las manos te tiemblan… Son síntomas típicos de la ansiedad. Este mal típico entre músicos le ocurre incluso hasta al más experimentado de todos, y suele pasar antes de un concierto. Aunque el alcohol puede ayudarnos a perder el miedo, no es el mejor compañero para hacer un buen concierto. Así que a lo mejor es buen momento para empezar a hacer caso a tu abuela y estrenar esa caja de Valeriana , pero por favor, controla las dosis. 🙂
Una norma básica para prevenir el pánico escénico es ir bien preparado y gestionar bien el tiempo. Recoger cinco minutos antes de que nuestra furgoneta salga rumbo al próximo destino provoca niveles de estrés innecesarios. Gestionar bien tu tiempo te ayudará a tener una sensación de seguridad y dejar de lado la inseguridad . Otro consejo para tratar con los nervios antes de un concierto es hacer un paréntesis y tomar aire profundamente para recuperar fuerzas.
Olvidarse la letra
A no ser que lo tuyo sea el Death-Metal, este es uno de los momentos más embarazosos y difíciles de disimular. Todo el mundo puede quedarse en blanco, es inevitable, y cómo reaccionar para resolver esa situación depende solo de ti. Tanto si te equivocas de frase (y el público se sabe la letra al dedillo) como si hay un silencio breve pero sepulcral, igual que en la recomendación anterior, nuestro consejo es ir bien preparado para prevenir esos momentos de lapsus. Y para los olvidadizos crónicos también tenemos una solución: en nuestra web puedes encontrar algún que otro atril. 😉
Romper una cuerda
La ley de Murphy: en casa las cuerdas resisten lo inigualable, llega el momento del solo en directo y adiós cuerdas. Para este tipo de situaciones lo suyo es tener preparada una segunda guitarra con todas las cuerdas listas y preparadas para ser tocadas, o por lo menos tener las cuerdas a mano para una fácil intervención en caso de que sea necesario. El cantante y el resto del grupo nos pueden echar un cable distrayendo al público durante esos eternos segundos de cambio de cuerdas.
No se oye bien
No escuchar bien a tus compañeros o a ti mismo es algo muy habitual en los directos. Siempre suele ser un problema de volumen. Aquí un par de consejillos para solventar esa situación: entre todos los del grupo revisar quien está demasiado alto y porqué. También sería bueno encender todos los amplis uno a uno, y no de golpe, para ver de donde viene el problema. Una vez encontremos al “culpable” debemos colocar ese ampli en un punto más alto o enfocado con un ángulo diferente. Para una mejor distribución del sonido os recomendamos Deeflexx. No solo saldrás tú ganando sino que tus compañeros y el público te podrá escuchar mejor.
Lío de cables
Sea para instrumentos como para equipo, si hay una cosa 100% segura es que vas a estar rodeado de metros de cable en cualquier directo. Puede que tu cable se líe con el del bajista, o puede que alguno de tus compañeros te pise el tuyo sin querer y lo desenchufe. De cualquier modo, no hay que subestimar el ser ordenado con los cables, algo que os solucionaremos en el siguiente punto…
Kaboom!
Aunque no se acabe el mundo, si tienes una caída sobre el escenario o peor aún, te caes del escenario, tu ego y tu os llevareis un buen golpe de recuerdo. Una manera para prevenir este tipo de tropiezos es atar cables con bridas. Si no tenemos bridas a mano, la gloriosa cinta americana nos puede hacer el apaño, sino siempre puedes buscar un equipo inalámbrico.
Mal sonido
Podríamos pasarnos horas y horas hablando sobre este aspecto… Primero de todo, es posible que las condiciones acústicas del local no sean las mejores. Aún así hay muchos trucos para sobrellevar este problema y mejorar el sonido.
Hablamos de buen sonido cuando está bien balanceado. El objetivo es poder entender todos los instrumentos y vocales, y que estos estén bien balanceados para el público. Tómate tu tiempo para encontrar el equilibrio entre todo el equipo que llevéis, pero preferiblemente que sea antes del concierto y no durante…. 😉 Si el equipo no suena bien directamente, ni el mejor de los técnicos de sonido os hará el apaño.
Otro consejillo: Un problema muy típico en conciertos pequeños es que los platos se oigan excesivamente alto lo que provoca un desequilibrio considerable que haga irreconocible una canción. Un truco rápido para solventar esto es poner cinta americana en el plato para reducir las frecuencias altas. Solo recomendamos esto en caso de emergencia. Para una solución más silenciosa y profesional te recomendamos los Cympads.
Y por último pero no menos importante: revisa bien tus instrumentos para asegurarte de que están afinados en el tono correcto. Para guitarristas y bajistas recomendamos el afinador de pinza mientras que para baterías recomendamos una llave de afinación o turning key.
¿Recuerdas alguna situación embarazosa que hayas vivido sobre el escenario?






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