Como ocurre con cualquier elemento que juega un papel central en el sonido final de una guitarra eléctrica, las pastillas son tema de debate infinito. Algunos modelos incluso han desarrollado su propia mística, hasta el punto de encontrarse por varios miles de euros en el mercado de segunda mano. Y, sin embargo, el principio de funcionamiento de una pastilla no tiene nada de complicado, y hoy en día existen muchísimos modelos de altísimo nivel. Por eso, te proponemos aclarar un poco el panorama con esta guía de los modelos más habituales.
El principio de la pastilla
El término puede llevar a confusión. En realidad, la pastilla de una guitarra eléctrica no es un “micrófono” propiamente dicho, como podría serlo un Shure SM58 para voz. Es más bien un captador, un transductor, algo que se entiende mejor con el término inglés guitar pickup. Una pastilla de guitarra es un imán, o varios, rodeado por una bobina de cobre. Su función es transformar la vibración de las cuerdas en una señal eléctrica que después podrá procesarse y amplificarse. Para captar esa vibración hace falta un campo magnético, así que las cuerdas deben contener algún elemento metálico. Por eso una pastilla de guitarra eléctrica no funcionará en una guitarra clásica con cuerdas de nylon. En cambio, sí funcionará con las cuerdas de acero de una acústica, aunque la falta de fidelidad del resultado puede resultar problemática. Esa mezcla tan particular se encuentra, por ejemplo, en la famosa Gibson J-160E.
En una eléctrica, precisamente esa falta de fidelidad es la que se combina con la personalidad del instrumento para crear el sonido. La ventaja es que existen muchísimas referencias, y cambiar las pastillas es una de las modificaciones más sencillas para adaptar una guitarra a tus necesidades.
Single coil tipo Stratocaster
- Nivel de salida: bajo
- Estilos: funk, blues, pop, country
- Ejemplo de modelo: PRS SE Silver Sky
Existen muchísimas pastillas single coil, y cada una corresponde a modelos distintos, a menudo dentro de la amplísima galaxia Fender: las pastillas de Jazzmaster, Telecaster o Jaguar son todas diferentes en su construcción. Aun así, comparten suficientes características como para agruparlas dentro de esta misma categoría.
Lo que suele apreciarse de una pastilla single coil de tipo Fender es su claridad y su brillo. Ofrece ese sonido con pegada y chasquido que funciona muy bien en limpio, además de un ataque directo que puede llegar a ser bastante cortante según el resto del equipo.
PRS
SE Silver Sky Derby Red
P90
- Nivel de salida: medio
- Estilos: rock, blues, hard rock
- Ejemplo de modelo: Gibson Les Paul Junior TV Yellow
Históricamente, la P90 fue uno de los primeros diseños de pastilla para guitarra eléctrica, ya que data de 1946. Aunque también es una single coil, se diferencia de una pastilla tipo Stratocaster por su carácter más oscuro y más grueso. Su ataque es más áspero, y los medios están más presentes, mientras que en las single coil tipo Fender suelen quedar algo más atrás.
Estas características la convierten en una opción ideal para sonidos con crunch ligero o más pronunciado, un contexto en el que su riqueza de matices invita a experimentar con las variaciones de intensidad del ataque.
Gibson
Les Paul Junior TV Yellow
Humbucker vintage
- Nivel de salida: medio
- Estilos: rock, blues, hard rock
- Ejemplo de modelo: Epiphone 1959 Les Paul Standard
Del mismo modo que el término “single coil” engloba una realidad mucho más compleja, el mundo de las humbuckers es extremadamente rico y está lleno de matices. Históricamente, la humbucker fue inventada por Seth Lover para Gibson en 1957, y su nombre viene precisamente de que fue diseñada para eliminar el zumbido inevitable de las single coil. Pero, además de combatir el ruido de fondo, la humbucker ofrece un sonido más oscuro, un ataque más suave y comprimido, y un nivel de salida más alto. Por todo ello, esta pastilla terminó definiendo el sonido Gibson de finales de los años 50 y se convirtió en un estándar para el hard rock de los 70, sobre todo al conectarla a un stack Marshall Plexi.
Humbucker moderna
- Nivel de salida: alto
- Estilos: metal
- Ejemplo de modelo: ESP LTD TE-1000 Silver Blast
En los años 70, los guitarristas empezaron a buscar formas de conseguir más ganancia con amplis que no habían sido diseñados para la gran distorsión que esperaban obtener. Fue entonces cuando los primeros fabricantes de pastillas tuvieron la idea de ofrecer modelos con un nivel de salida mucho más alto que el de una humbucker Gibson clásica, empezando por la legendaria DiMarzio Super Distortion en 1972.
Hoy en día, estas pastillas son un estándar para las marcas de guitarra orientadas al metal, y a menudo se trata de modelos con imanes cerámicos en lugar de Alnico. El resultado es agresivo, comprimido y mordiente, y elimina parte de la sutileza de las humbuckers vintage en favor de una potencia incontestable.
Pastillas activas
- Nivel de salida: muy alto
- Estilos: metal, pop
- Ejemplo de modelo: ESP LTD Snakebyte SW
Las pastillas activas son una tecnología que existe desde los años 70, pero encontraron realmente su público en los años 90 y 2000. Son pastillas que incorporan una etapa de preamplificación alimentada por una pila, o recargable en el caso de las Fishman Fluence, y ofrecen varias ventajas. Para empezar, la señal obtenida es de baja impedancia, por lo que es menos sensible a interferencias y a tiradas largas de cable. Por otro lado, la presencia del previo permite esculpir mejor el sonido directamente desde la guitarra, ya sea mediante una EQ integrada o mediante la selección de distintos voicings, de nuevo en el caso de las Fluence.
Pero la mayoría de guitarristas que eligen pastillas activas lo hacen por una sola razón: su enorme nivel de salida, con un carácter muy agresivo y comprimido, ideal para abrirse paso entre la distorsión de un Dual Rectifier, por ejemplo. Se les puede reprochar cierto carácter demasiado limpio o “clínico”, pero para algunos sonidos son prácticamente imprescindibles.
Menciones honorables
Las categorías mencionadas anteriormente no bastan, ni mucho menos, para reflejar la enorme riqueza de pastillas que pueden encontrarse en los catálogos de los fabricantes. Entre los modelos que conviene no pasar por alto, podríamos citar, sin ningún orden concreto: las Wide Range, una humbucker al estilo Fender, más abierta en agudos; la Dynasonic, la single coil de Gretsch, con mucho chasquido y un nivel de salida alto; la Filter’Tron, la humbucker de Gretsch, más brillante y con un nivel de salida más bajo; la Charlie Christian, el primer modelo de Gibson antes de la P90; las mini humbuckers, usadas primero por Epiphone y después por Gibson, más brillantes que las humbuckers normales; o incluso las Gold Foil, inspiradas en las guitarras baratas vendidas por catálogo en los años 70, con un sonido muy claro y casi transparente. Como ves, hay muchísimos sabores distintos, y todos ellos ofrecen nuevas posibilidades sonoras a partir de un mismo instrumento.
Los otros elementos que lo cambian todo
Y ya que hablamos de variaciones, hay muchos otros elementos que tienen una influencia determinante en el sonido. Para empezar, una pastilla puede estar parafinada o no, lo que en inglés se conoce como wax potted. Este tratamiento se diseñó para evitar ruidos parásitos, pero también recorta una pequeña parte de los agudos. Si tocas con poca ganancia, las pastillas sin parafinar pueden ser una opción muy interesante. Por otro lado, la posición en la que se coloca la pastilla tiene una influencia enorme. Cuanto más cerca esté del puente, más brillante será el sonido. Cuanto más cerca esté del mástil, más oscuro será, con un ataque más suave. En muchas guitarras, las dos pastillas son el mismo modelo, y su distinta posición basta para crear una diferencia de sonido fundamental. Por último, el cableado de las pastillas también puede desempeñar un papel muy importante, ya sea por el valor de los condensadores en los controles de volumen y tono o por las posibilidades de jugar con la fase mediante switches.
Como habrás podido comprobar, el mundo de las pastillas para guitarra eléctrica es una madriguera de conejo que nunca se termina de explorar. ¡Y eso es precisamente lo que lo hace tan apasionante!
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