Hit the Tone! Secretos del postpunk

Hit the Tone! Secretos del postpunk

A ver, cuéntame

La historia es de sobra conocida: una vez que el punk ’77 estalló, se abrieron dos caminos. Uno era la new wave, que incidía en la vena hedonista y el gusto por la melodía de su padrino. Otro, más sesudo, rompedor y violento, fue el postpunk. Allí donde el punk se quedó en agua de borrajas —todo aquello de romper de verdad con todo lo que se había hecho antes se quedó en volver a situar el paradigma en una revisión del rock and roll 50’s y pasar olímpicamente del progresivo y el rock de dinosaurios—, el postpunk dio los primeros pasos para desarrollar una industria alternativa al mainstream (lo que luego sería el origen del indie rock) y aportó una ruptura en lo que al sonido se refería: además de situar al bajo como epicentro de la melodía y helar las guitarras, trajo las vanguardias culturales al rock and roll. En este Hit the tone! vamos a tratar de mostrarte cómo hacer que tu guitarra suene a hielo puro, a mecanización y a tarde lluviosa y oscura a través de varios modelos determinados y trucos concretos a la hora de utilizar los pedales de efectos. ¡Ve sacando el abrigo!


Lo primero de todo, ¿qué guitarra elijo?

En este tipo de cuestiones es fundamental recurrir a los maestros. Uno de ellos es, sin duda, Rowland S. Howard (en la foto), miembro de The Birthday Party y The Bad Seeds, entre otros. En la mayoría de casos verás que los guitarristas de las más importantes bandas de postpunk portan guitarras que tienen ciertos elementos en común. Teniendo en cuenta que lo que definirá de forma prácticamente total tu sonido a la hora de tocar este estilo serán los pedales, lo más recomendable es elegir guitarras con sonidos limpios, definidos y potentes y que, asimismo, estén dotadas de cierta versatilidad para aportar a nuestro sonido un cariz totalmente personal.

No es casualidad que los cinco modelos que tienes aquí arriba sean los más utilizados a la hora de tocar postpunk. Como decíamos, es primordial que tu guitarra genere un sonido limpio, definido y potente. Por mucho que venga del punk, en el postpunk no hay rastro de garage rock. Y si hablamos de sonido definido obviamente tenemos que hablar de Fender. Tanto la Jazzmaster como la Jaguar, la Telecaster o la Stratocaster son guitarras perfectas para el sonido que buscamos.

Pero como no solo de las invenciones de Leo Fender vive el hombre, es necesario ofrecer alternativas. Cuando uno piensa en las Rickenbacker se le vienen a la cabeza flequillos, cuellos altos y melodías impolutas y brillantes. Sin embargo, esa pureza de sonido es perfecta (moldeada luego mediante pedales, como apuntamos), para hacer postpunk.

Un ejemplo que viene como anillo al dedo es la 330 MBL, tocada, entre otros, por Daniel Kessler, guitarrista de Interpol, una de las bandas que propició el auge del revival del postpunk a principios de este siglo. Hablamos de una guitarra semiacústica (lo que implica más versatilidad) con dos pastillas de bobina simple de alta ganancia. En un rato verás por qué es importante que las pastillas sean justo así. La Epiphone Casino es otra opción interesante, especialmente si quieres sonar fuerte y contundente (ojo a su par de pastillas Gibson P-90), lo que, con la distorsión adecuada, creará atmósferas oscuras. Terminamos este repaso a posibles guitarras con una joya utilizada por el gran Andy Gill (Gang of four), la Reverend Double Agent W. ¿Que qué tiene que aportar esta guitarra al lado de las bestias que hemos mencionado? Fácil: si hablamos de versatilidad, una guitarra que incorpora una pastilla humbucker y otra P-90 no puede faltar.

En resumen: a la hora de elegir una guitarra, ten en cuenta la potencia, la definición del sonido y la versatilidad que te ofrece con sus circuitos o su combinación de pastillas. El resto, sigue leyendo, te lo contamos ahora.

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Cuidado con las pastillas

Venga, te dejamos diez segundos para que te rías de la broma. ¿Ya? ¡Seguimos! Bueno, como hemos visto, elegir una guitarra para tocar postpunk no tiene demasiada historia, porque hay otros elementos que determinarán más tu sonido. Uno de ellos es el tipo de pastillas de las mismas.

Las pastillas single coil (o pastillas de bobinado simple) son las más viejas de la historia y se caracterizan por un sonido brillante, redondo y cálido. ¿Su problema? Provoca un zumbido constante cuando tocas a gran volumen. Debemos recurrir a ellas cuando busquemos un sonido limpio y de distorsión suave. Para entendernos, cuando queramos sonar a las canciones más tranquilas de The Church, por ejemplo.

Para corregir ese zumbido se desarrollaron las pastillas humbucker (o pastillas de bobinado doble). Al conectar dos bobinas sencillas de una forma particular, el zumbido desaparece. Y no solo el sonido: también desaparece cierta brillantez de sonido, que torna en contundencia. Enchufadas al amplificador con el mismo volumen que las single coil, las humbucker suenan mucho más alto. Por ello, las utilizaremos cuando busquemos montar un buen jaleo. Cuando busquemos sonar, por ejemplo, como My Bloody Valentine.

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¿Tan importantes son los pedales?

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Oh, sí. Mucho más de lo que imaginas. Escucha esta canción de The Cure. Fíjate en la guitarra. ¿Ves cómo de diferente suena a lo que genera una guitarra limpia? Pues así de importantes son los pedales para tocar postpunk. Empezaremos por la triada clásica en cualquier pedalera de los 80: compresor, chorus y distorsión.

El compresor es un amplificador de ganancia graduable, lo que quiere decir, a efectos prácticos, que nivela los picos y los valles de ganancia de nuestro sonido. Se trata, por lo tanto, de un pedal prácticamente fundamental, más aún en el postpunk, donde los punteos y los arpegios en la guitarra son habituales. El MXR Dyna Comp era usado (en su época más oscura y menos llena-estadios) por The Edge. Sus potenciómetros (salida y sensibilidad) nos interesan en este caso. Si buscamos un sonido más bien agresivo, debemos aumentar la salida (que viene a funcionar como un control de volumen), ya que el pedal equilibra de forma automática los tonos, lo que podemos modificar con la sensibilidad. El Behringer CS-400 destaca por su relación calidad precio y por lo intuitivo de su uso: incorpora potenciómetros de nivel de compresión, tono, ataque y sustain. Ya que su compresión es bastante suave, nos permitirá jugar con las texturas y, seguramente, tendremos que combinarlo con un chorus y una distorsión potentes. Otra alternativa es el Keeley Aria, usado, por ejemplo, por Daniel Kessler. Este compresor incorpora la distorsión suave de un overdrive, por lo que podremos permitirnos una distorsión posterior menos agresiva.

El rey de los 80: el chorus

Me juego mi pescuezo a que entre 1980 y 1990 no sonaron en ninguna radio más de diez canciones en las que la guitarra (o, incluso, la voz) no llevase chorus. Se trata de un efecto de modulación que copia la señal de la guitarra y la dobla con un leve desfase de tiempo y afinación. El resultado es un sonido con más cuerpo y color, que es prácticamente imprescindible si eres el único guitarrista de tu banda. ¿Que no? Venga, escucha esto. Ahora esto. Ahora esto. Sí: todas esas guitarras llevan chorus.

Dos ejemplos de chorus asequibles y realmente interesantes podrían ser los que tienes arriba, el Boss CE-5 y el tc electronic Corona. Los potenciómetros de los pedales de chorus pueden tener varios nombres, pero suelen responder a las mismas funciones. El rate (o Speed o Freq.) nos permite elegir la velocidad de oscilación de la afinación. Esto es clave: dependiendo de cómo lo ecualices, obtendrás un efecto suave o parecerás los 80 hechos persona, un hijo bastardo entre Madonna y George Michael. Con el depth podemos variar la cantidad de desafinación aplicada y, de nuevo, sonar a algo suave (estilo The Cure) o algo más estridente (The Fall). El mix (o level o chorus o blend) regula la proporción entre señal limpia y señal con efecto y el tono sirve para ecualizar la respuesta de graves y agudos que tiene la señal con efecto. Como decíamos, es peligroso pasarse con el chorus. Nuestro consejo es mantenerlo a la mitad y, si es que queremos sonar con más garra, tirar más de overdrive o distorsión.


Vuelve a tocar una parada. Escucha esta canción.

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¿Te mola? Bien, pues no conseguirás ese sonido de guitarra sin un pedal de distorsión. ¡Continuamos!

Los pedales de distorsión se diferencian del overdrive en que producen un sonido más saturado y directo, la señal produce menos acoples y el resultado es algo más artificial. En cuanto a su funcionamiento, lo cierto es que tienen poca historia: sus potenciómetros suelen ser bastante autoexplicativos. Como muestra, los tres que tienes aquí arriba. Tanto el Suhr Riot Mini como el Proco Rat 2 Distortion o el MXR Distortion son pedales bastante intuitivos, con sus potenciómetros de volumen y de nivel de distorsión. El Rat incorpora, además, un potenciómetro de filtro, que funciona diferente a las perillas de Tono o Brillo, al retener siempre una base de cada frecuencia. ¿Que qué significa esto? Pues que los niveles extremos son tan utilizables (no secos o inútiles, como en otros casos) como los medios. No es ninguna broma, no.

Pese a que los pedales de distorsión sean seguramente los más intuitivos, recuerda que una combinación adecuada de compresor, chorus y distorsión (especialmente de estos dos últimos) será determinante en tu sonido. Pero espera, espera, que hay más.


¿Más pedales?

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Aham! ¿Recuerdas esta línea de guitarra? Supongo que, a no ser que seas pensionista o lleves 15 años con artritis, incluso la has bailado. Pues, ay, amigo, tengo una noticia: te sigue faltando un pedal para conseguir ese sonido. Te presento al reverb.

El pedal de reverberación nos permite provocar la sensación de que estamos produciendo un sonido en un lugar diferente (con más eco, más espacioso o más pequeño) del que estamos. Aunque no es un pedal esencial para tocar postpunk, añadirlo a nuestra pedalera nos ampliará considerablemente las herramientas a la hora de producir atmósferas. Tanto el EarthQuaker Devices Ghost Echo V3 como el  Electro Harmonix Holy Grail o el  Boss RV-6 son reverbs que conviene reseñar. El Holy Grail tiene poca historia, con un potenciómetro de reverb y tres modos predefinidos, del que aquí nos interesa especialmente la opción spring, que recrea las reverberaciones de muelles clásicas de los 50, y que es perfecta para el postpunk. Los otros dos cuentan con los potenciómetros habituales, referentes al tiempo de reverberación, a la mezcla y al tono. A la hora de calibrarlos, hay que tener en cuenta el chorus y la distorsión que llevamos, porque el reverb generará una cola de cada sonido que le llegue. De lo contrario, de no combinarlo con cabeza, podemos crear auténticos estropicios sonoros. Y no queremos provocar estropicios sonoros.

Otro pedal que no es fundamental pero que sí nos facilitará acercarnos al universo del postpunk es el delay. Este pedal copia la señal de la guitarra y la reproduce un tiempo después, generando un eco. Al igual que en el caso del reverb, es vital calibrarlo en función de qué tengamos pensado en lo que a chorus y distorsión se refiere: si tiramos bastante de chorus y distorsion, sería recomendable no abusar del delay. Los controles básicos de un delay son el tiempo de retardo(permite modificar cuánto tarda el pedal en repetir la señal) y número de repeticiones o fedback, que permite calibrar, como su propio nombre indica, cuántas veces se repetirá la onda copiada previamente. 

Esos son básicamente los potenciómetros que incorpora el Boss DD-8. El otro modelo que tienes en la foto, el Electro Harmonix Deluxe Memory Man TT1100  permite también dividir el efecto a figuras rítmicas concretas (negra, corchea, corchea con puntillo, tresillo y semicorchea). La ecualización del feedback se antoja fundamental, ya que si nos pasamos podemos destrozar cualquier atmósfera.

Acabamos este repaso a la pedalística del postpunk con el flanger, un efecto que se obtiene duplicando la onda sonora original y aplicando a esta nueva onda un pequeño delay, con lo que se crea un filtro de peine (comb filter) que respeta los armónicos y produce un sonido metalizado oscilante.

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Uno de sus grandes profetas ha sido siempre Keith Levene, guitarrista de PiL. Levene suele utilizar el que seguramente sea el flanger más repudiado: el Electro Harmonix Stereo Electric Mistress. De igual forma que el Boss BF-3, permite controlar tanto el intervalo con que se dispara la segunda onda como el nivel de efecto de la misma. El flanger, igual que el chorus, es un efecto peligroso: usado con mesura puede resultar muy elegante (ojo a los primeros discos de The Gun Club, por ejemplo), pero si se nos va la mano, acabaremos remendando una copia de una copia de un mal sueño de los 80.

¿Algo más?

Sí, pero será rápido. Recordemos: ya tienes tu guitarra, ya sabes qué pastillas te convienen y sabes cómo configurar una pedalera para tocar postpunk. Ahora te falta que eso se oiga. Sí: te falta un amplificador.

Aunque como apuntábamos anteriormente el elemento más determinante para tocar postpunk con una guitarra serán los efectos de guitarra, la elección de amplificador también tiene su importancia. Se suele recomendar limitar los efectos a los pedales, pero llegado el momento, es aconsejable elegir un ampli pensando en el reverb. Especialmente, como hemos dicho antes, en el reverb de muelles. Tanto los dos modelos de arriba, el Fender Tone Master Twin Reverb y el Vox AC30 C2, como los de abajo, el  Marshall MG101GFX y el Blackstar ID Core tienen entre sus cualidades esta característica. Dependiendo del reverb que tengamos en el pedal, configuraremos de una forma u otra el del ampli.

Y ahora sí, lo sabe el cielo, estás ya preparado para comportarte como el guitarrista de Idles. De nada.

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Conclusión

Bueno, pues has llegado hasta aquí. ¿Recuerdas cuando eras un alma perdida buscando orientación en el noble arte del postpunk? Parece que fue hace siglos. Llegados a este punto, la conclusión está clara: infórmate de la tecnología, piensa en cómo configurar un equipo para convertir en sonido lo que tienes en la cabeza y, sobre todo, no te compres todos los pedales porque-sí. Lo más importante, más aún que lo anterior, es que te empapes de un lenguaje y de un universo muy genuinos y característicos: escucha a Gang of Four, Joy Division, The Fall, Wire, Mission of Burma, Bauhaus y The Church hasta que te sangren las orejas y no se te ocurra otra cosa que vestirte de negro. Entonces estarás en el camino.

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Juanma vive en Barcelona y se pasa el día inmerso en el mundo de la música entre ensayos, grabaciones y conciertos.

Un comentario

    HOLA Y ESTO ADAPTADO A BAJO COMO SERIA ? ME GUSTARIA SABER

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