Hit the Tone! Indie Rock

Hit the Tone! Indie Rock

Ensucia tu guitarra y abraza la embriagadora esencia del indie (o rock alternativo, ya sabes) 

Indie puede significar muchas cosas, ¿a qué te refieres?

Pocos términos han provocado tantos ríos de tinta como indie. ¿Es simplemente una forma de hacer las cosas? ¿Llega a ser un género? ¿Comenzó siendo una cosa y ahora es otra? ¿Qué es indie y qué rock alternativo? ¿Resolverá el indie la crisis climática? ¿Está muerto o ni se crea ni se destruye y solo se transforma? Me temo, querido lector, que tendrás que buscar las respuestas en otro sitio. Aquí lo tenemos más o menos claro, nos referimos a un sonido muy concreto: el que pergeñaron bandas eminentemente americanas desde mediados los 80 alrededor de sellos pequeños que tuvieron relativas cotas de popularidad (Matador, Merge, K) y que tiene un pie en la Velvet, otro en la segunda oleada de punk americano y las orejas puestas en las 4B’s (Beatles, Byrds, Flying Burrito Brothers, Big Star). Hablamos, claro, de bandas como Pavement, Sonic Youth, Dinosaur Jr., Yo la tengo o Pixies. Melodías prístinas y ciertamente naífs y querencia lo-fi, pero también distorsión, velocidad y contundencia. Esta mezcla de calma y tempestad es seguramente el rasgo más característico del sonido que buscamos. Un sonido que, hablando de guitarras, tendrás que generar especialmente desde los pedales y el amplificador. Pero bueno, a estas alturas ya lo sabes: cuenta hasta la forma de colgarse la guitarra. Así que saca las camisas de cuadros, no tardes tiempo en peinarte y canta como Lou Barlow: ¡Gimme indie rock!

Sin una guitarra en condiciones no vas a ningún sitio

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Si hay alguna guitarra característica del sonido que buscamos es la Fender Jazzmaster, usada por gente como Ira Kaplan de Yo la Tengo, Thurston Moore y Lee Ranaldo de Sonic Youth o J Mascis de Dinosaur Jr., quien, por cierto, desarrolló junto a Fender una de las signature más celebradas. Pero no es la única: ahí estaba Peter Buck (de REM) con una Rickenbacker, D Boon (de Minutemen) con una Telecaster, Kurt Cobain (Nirvana) con un híbrido de Jaguar y Mustang, Joey Santiago (Pixies) con una Gibson Les Paul, Frank Black (también de Pixies) con una Mustang, Rivers Cuomo (Weezer) con una Jaguar o Bob Mould, de Hüsker Dü, que en sus inicios tocaba una Dean Flying V y ahora usa una Stratocaster. Lo que queremos decir es que, dada la amplitud de referencias que abarca este tipo de sonido, se puede llegar a él a través de prácticamente cualquier guitarra. Sin embargo, hay ciertas cuestiones que merece la pena tener en cuenta.

Aunque se suele recomendar colocar los potenciómetros de tono y volumen al 10, hay que tener en cuenta que el sonido que perseguimos se basa muchas veces en los cambios de intensidad (algo que se sacaron de la manga entre Hüsker Dü y Pixies, nos referimos a esto, lo que nos obligará, una vez que hayamos encontrado nuestra distorsión, a usar el potenciómetro de volumen (el efecto anterior se consigue jugando con esta ruleta), ya que es el que más cerca tenemos mientras tocamos. Por último, a la hora de elegir tu guitarra tienes que tener en cuenta, evidentemente, qué tipo de sonido tienes en mente. Por las pastillas, principalmente.

Las pastillas single coil  (o pastillas de bobinado simple) son las más viejas de la historia y se caracterizan por un sonido brillante, redondo y cálido. ¿Su problema? Provoca un zumbido constante cuando tocas a gran volumen. Debemos recurrir a ellas cuando busquemos un sonido limpio y de distorsión suave. Un sonido como el que encontramos en las canciones menos ruidosas de Yo la tengo, por ejemplo. 

 

Para corregir ese zumbido se desarrollaron las pastillas humbucker (o pastillas de bobinado doble). Al conectar dos bobinas sencillas de una forma particular, el zumbido desaparece. Y no solo el sonido: también desaparece cierta brillantez de sonido, que torna en contundencia. Enchufadas al amplificador con el mismo volumen que las single coil, las humbucker suenan mucho más alto. Por ello, las utilizaremos cuando busquemos montar un buen jaleo. Algo así.

Otra opción para conseguir la variedad de intensidades que comentábamos antes sería la de tener una guitarra con pastillas de ambos tipos y jugar con el selector. Porque, amigos, en el indie rock hay muchísimos caminos que llevan a Roma.


Los pedales te señalarán el camino

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Seremos claros: no hay elemento en tu equipo que vaya a determinar más tu acercamiento al sonido que buscamos que los pedales. Y, de entre ellos, el más característico sin duda es el de saturación. ¿Pero es lo mismo un fuzz que una distorsión que un overdrive? ¿Para qué uso cada uno? Bueno, vayamos por partes.

Si hablamos de pedales de saturación, los más antiguos son los fuzz. Su sonido, grueso en armónicos, se parece al zumbido de un moscardón, y es característico del rock psicodélico (otra de las fuentes de las que bebe el rock alternativo, recuerda, por ejemplo, a Screaming Trees). El fuzz reproduce el sonido de un amplificador defectuoso y nos permite determinar el alargamiento de la nota. Hay decenas de modelos, pero estos que te colocamos aquí arriba son opciones infalibles: os presentamos al Electro Harmonix Green Russian Big Muff Fuzz, el Electro Harmonix Big Muff PI USA o el Dunlop Jimi Hendrix Fuzz Face. Una vez dicho esto, dime: ¿te gustaría sonar así?

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Pues además de un reverb y un overdrive (que veremos ahora después), la clave de esa muralla sonora que construye J Mascis está en su fuzz. Para ello, debemos colocar el potenciómetro de volumen a lo que serían las dos de la tarde, el tono a la una y el sustain (tiempo que una nota, tocada una sola vez, puede seguir sonando hasta que deja de ser audible) a tope. Con este predominio del sustain vamos a crear un muro de distorsión, configurado por las diversas notas al apilarse entre sí. Para un sonido como el que consigue John Frusciante en el solo de Wet Sand mantendríamos el sustain a tope y bajaríamos aún más el volumen y el tono (sobre las 11), para apagar un pelín el sonido.

El pedal overdrive, por su parte, emula el efecto de overdrive de un amplificador de válvulas a máximo volumen: la señal amplificada excedía la capacidad de las válvulas y eso deformaba la onda sonora, de una forma más suave que el fuzz y que el pedal de distorsión. Está claro, entonces, que lo usaremos para aportar diferentes grados de distorsión. Estos tres ejemplos que tienes aquí arriba son tres modelos muy interesantes: el Wampler Plexi Drive Deluxe, por ejemplo, suele usarlo con frecuencia J Mascis; el Alexander Pedals Jubilee Silver lo suele usar John Frusciante tanto con Red Hot Chili Peppers como en solitario, y el Fulltone OCD Overdrive V2, se lo puedes ver a Thurston Moore con frecuencia. Cojamos este último pedal como referencia. En Bull in the heather, por ejemplo, hay una segunda guitarra con un overdrive que podremos conseguir situando el volumen y el drive (la cantidad de señal a la que se le aplica el efecto) a las 11 y el tono algo más fuerte, a las dos-tres. Sumándole un compresor (pedal que veremos después), crea el contrapunto perfecto a la primera guitarra. En el famoso punteo inicial de Feel the pain, de Dinosaur Jr., por ejemplo, podemos escuchar la distorsión suave de un overdrive, en este caso con el tono a tope (para generar presencia) y con el gain y el volumen entre las dos y las tres. Otra cosa antes de pasar con los pedales de distorsión: hay otra posibilidad para elevar la señal y saturar el amplificador. Hablamos de los booster.

Y llegamos ya a los pedales de distorsión. Se encuentran, por decirlo de algún modo, entre el overdrive y el fuzz. Aunque los amplificadores modernos de válvulas pueden distorsionar con facilidad, un pedal nos ayudará a conseguir un sonido concreto y a manipularlo más fácilmente. En torno al sonido que estamos buscando, el pedal de distorsión se utiliza en los momentos en los que buscamos más agresividad e intensidad. Y de eso, de agresividad e intensidad, saben un rato las cuatro fieras que tienes aquí arriba. Hagamos los honores: ahí tienes el Boss DS-2, el DS-1, el Proco Rat 2 y el MXR Distortion +. Y si hablamos de agresividad, intensidad y de rock alternativo algo más duro…está claro que hablamos de Nirvana. El DS-1, por ejemplo, debe gran parte de su popularidad a que Cobain (y también Novoselic, que lo usaba para ensuciar su bajo) lo llevaba consigo a todas partes. Ahí está el riff de In Bloom. Para llegar a ese matiz, deberemos colocar el tono y el level a la mitad y el potenciómetro de distorsión a tope. En la gira de In Utero, Cobain le dio mucho protagonismo al DS-2. Una prueba podría ser la guitarra de Heart shaped box, con una crudeza que conseguiremos colocando el level y el tone a las once, el potenciómetro de distorsión a tope y el turbo a la mitad. El Proco Rat es uno de los pedales más usados en el grunge, pero curiosamente Cobain solo lo usó en Territorial pissing. ¿Que cómo? Pues muy fácil: coloca el filter y el volumen entre las nueve y las once y la distorsión, cómo no, a tope. ¿Ves? Por algo decían que las canciones de Nirvana podía tocarlas todo el mundo.

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Bueno, pues ya estamos con los pedales, ¿no?

Ehm…no. Lo básico lo tienes, es cierto, pero digo yo que no habrás llegado hasta aquí si solo quieres lo básico, ¿no? Venga, seamos detallistas. 

El chorus se basa en copiar la señal de nuestra guitarra y retrasarla ligeramente respecto a la original. A esa señal copiada, el pedal le aplica una pequeña desafinación que oscila de forma cíclica. Hablamos de otro de los pedales emblemáticos del indie y del rock alternativo. Estos dos modelos, el Boss CH-1  y el Electro Harmonix Small Clone son de los más característicos. El primero lo podemos escuchar en las guitarras de Sonic Youth en Wishing Fulfillment combinado con un boost. En este caso, el chorus llevaría el depth (cantidad de desafinación aplicada) entre las once y las doce, el rate (velocidad de oscilación) a las diez-once y el level (porción de señal con efecto y sin efecto) y el EQ a la una. El segundo se nos planta en la guitarra de Come as you are, sin ir más lejos. En este caso, Cobain estaría colocando el Rate a la mitad.

Si nos ponemos exquisitos, un poco de reverb no puede faltar en tu pedalera. Recordemos: el reverb se encarga de simular que nuestro sonido se produce en un espacio distinto (más profundo, más estrecho, más alto, etc.) a aquel en el que realmente estamos. Es un pedal fundamental a la hora de aportar profundidad a tu sonido. Estos dos modelos podrían servirnos como ejemplo: ¿recuerdas la guitarra de J Mascis en Little fury things? Pues, entre otros pedales, está utilizando el Boss RV-6. Level (señal con efecto/señal sin efecto) a las once, tone (nivel de agudos y graves) a las doce, time (tiempo que tarda en desaparecer la reverberación) a las nueve, y la reverb spring (simula los muelles clásicos de los 50). Su vecino colorado, el TC Electronic Hall of Fame 2 lo usa John Frusciante en The Sides, seleccionando el reverb hall, el tono, el decay (tiempo que tarda la reverberación en desaparecer) y el fx level (señal con efecto/señal sin efecto) entre las diez y las once.

Acabamos este repaso a la pedalística con dos elementos que pueden ser la guinda a tu pastel sonoro. A la izquierda tienes el Dunlop Cry­baby GCB95, un pedal con el que sobran las presentaciones: pocos wah-wah son tan conocidos. ¿Un ejemplo? Claro, escucha el solo de Stephen Malkmus en Jo Jo’s Jacket. A la derecha, el Electro Harmonix Memory Toy  un delay analógico. Precisamente, para terminar de redondear el sonido que buscamos y darle un marchamo de versatilidad, se suele recomendar el uso de delays analógicos. Y si no, que se lo digan a John Frusciante.

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Ahora en serio: sin un amplificador en condiciones…ni salgas de casa

Como pasaba con las guitarras, el amplificador no es el elemento crucial a la hora de conseguir el sonido que buscamos, pero tener en mente algunas cuestiones nos ayudará a llegar a nuestra meta sin depender totalmente de los pedales. Por lo que pueda pasar. Se suele hacer hincapié en que, cuanto más viejo (o de corte ‘vintage’) sea tu amplificador, mejor te irán las cosas. Los cuatro modelos que tienes aquí arriba son clásicos: Fender Blues Junior, Vox AC15 C1, Fender 65 Princeton Reverb y Fender 68 Custom Twin Reverb. Habrás notado la predominancia de Fender. Hay una razón: desde tiempos inmemoriales, estos amplificadores han sido muy valorados por la concreción y limpieza de sonido que ofrecen, especialmente los clásicos modelos blackface y silverface. Para favorecer el sonido crujiente, se suelen potenciar el treble (agudos) sobre los registros medio y bajo. Para encontrar la distorsión adecuada, se aconseja subir el volumen tanto como podamos y luego probar el volumen del pedal del distorsión hasta que sea suficientemente crujiente. Entonces, si tienes que bajar de algo, procura que sea del rango medio. Y ya…se trata de que trastees, que tampoco te lo vamos a dar todo masticado.

Algunos trucos que no tienen que ver con aparatos

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Aquí van:

  • Recuerda que en el indie/rock alternativo, no existe la clásica diferencia entre guitarrista rítmico y solista. Lee Ranaldo y Thurston Moore, ¿quién es solista y quién rítmico? ¿A que no está tan claro? Esto se traduce en una mayor importancia del riff (más basado en acordes) y del ritmo que del solo de guitarra clásico.
  • Los acordes suelen incorporar pequeñas variaciones: ya sea una nota de más o una de menos, los acordes “cambiados” son característicos de este sonido.
  • El ritmo será normalmente un 4/4. Esto hace más fácil mantener el ritmo, pero tienes la responsabilidad de sacarte una progresión de acordes pegadiza y que no aburra a nadie. 
  • ¿Solos sí? ¿Solos no? Es uno de los grandes debates. Dado que este sonido surge como reacción a los dinosaurios del rock, los solos masturbatorios no tienen cabida. Así que, si los hay, tienen otro sentido. Compara este solo con cualquiera de Slash. ¿Ves?
  • Menos es más: Siempre. Recuerda que eres guitarrista de una banda de indie/rock alternativo, no eres (ni quieres ser) Matt Bellamy.

Conclusión

Gran parte de las bandas referenciadas más arriba surgieron como una reacción al sleaze y a lo que podríamos llamar la-gente-que-no-entendió-que-Spinal-Tap-era-una-broma. De ahí viene esa supuesta dejadez y normalidad que abraza a los miembros de Yo la tengo o Pavement. Es importante señalar esto porque, además de ser un sonido, estas bandas representan un espíritu: sí, dedica tiempo a seleccionar tu guitarra, tu ampli y tus pedales, pero no olvides ni por un segundo que esto se trata de canciones, de ideas, de emociones. Y otra cosa. Si ves que te estás tomando demasiado en serio a ti mismo, bórralo todo y comienza de nuevo. El mundo te lo agradecerá. 

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Juanma vive en Barcelona y se pasa el día inmerso en el mundo de la música entre ensayos, grabaciones y conciertos.

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