Hit The Tone: Herbie Flowers y el Walk On The Wild Side

Hit The Tone: Herbie Flowers y el Walk On The Wild Side

#HitTheTone

¿De verdad sigue quedando algo por decir de Walk on the wild side?

Pues podría parecer que no: han corrido ríos de tinta sobre el considerado uno de los mejores álbumes de la historia de la música popular. Transformer (1972, RCA), el segundo disco de Lou Reed en solitario aúna la poesía del neoyorquino con el glam y las primeras bocanadas de lo que, muy pocos años después, sería el punk. A lo largo de 11 canciones, Reed disecciona su entorno y despliega su genial universo de personajes y tramas urbanas. Canciones como ViciousPerfect Day, Hangin’ Around, Satellite Of LoveWalk On The Wild Side están desde hace décadas en la memoria colectiva. 


Sí, está claro, pero cuéntame algo que no sepa

Todo el mundo sabe de la labor que hicieron Mick Ronson y David Bowie tras el cristal y de la participación de ilustres como Klaus Voormann, pero quizá haya un nombre menos conocido: Herbie Flowers. Nacido en Isleworth en 1938, Flowers es un contrabajista, bajista y tubista que ha tocado con gente del calibre de Paul McCartney, Cat Stevens,  David Bowie, T. Rex o Lou Reed. Gran amante del jazz –“yo soy, antes que nada, un contrabajista”, ha dicho alguna vez- vio desde finales de los 60 que su talento y su tremenda capacidad melódica bien podrían ser demandados por la industria del rock and roll. Suyos son los bajos y las cuerdas  de Space Oddity, Rebel Rebel, Dandy In The UnderworldPerfect Day o la canción que aquí nos ocupa: Walk On The Wild Side. 


Entremos en harina, ¿cómo lo hizo?

Más allá de la impresionante proeza lírica de Walk on the wild side, de la voz de Lou Reed, hay algo claro: el eje de la canción, lo que crea el ambiente, es la línea de bajo de Herbie Flowers. Él lo cuenta como una sencillez pasmosa: “Fue sencillo. Llegué y la toqué, bastó una sola toma. Años después, Lou me dijo: ‘Tienes la culpa de que me haya tirado 20 años intentando sacar esa melodía de mi cabeza’. Está claro que es una línea que cambia la dinámica del disco”. Pese a que en la época ya se usaba el estudio de grabación como un laboratorio sonoro, Flowers, quizá por sus orígenes en el jazz, siempre apostó por un sonido puro, sin retoques o efectos. En una sesión que duró, según el mismo, apenas 20 minutos, Flowers grabó la línea con el contrabajo. Esta primera sección aportó el sonido robusto, profundo, grave y duro característico de la canción. Una vez grabado el contrabajo, a Flowers se le ocurrió desarrollar la melodía a una décima. La grabó con un bajo eléctrico y se unió a la pista de contrabajo. El resultado de superponer la misma melodía con los dos instrumentos es una línea prácticamente perfecta: gruesa, contundente y clásica, pero, al mismo tiempo, muy dinámica y llena de matices. 


Vale, no soy Herbie Flowers, pero quiero grabar un contrabajo, ¿cómo lo hago?

Pocos instrumentos presentan tantas peculiaridades a la hora de grabar como el contrabajo. Su sonido complejo y robusto lo convierten en un hueso duro de roer, especialmente si hay problemas de aislamiento sonoro. Además de aclarar –más que con la mayoría de instrumentistas, insistimos- con el músico qué sonido pretendemos y cómo toca, gran parte del resultado final depende de los micrófonos que utilicemos, de sus características y de su colocación. Hay, sin embargo, algunos trucos universalmente aceptados: para conseguir un sonido natural y definido, se aconseja colocar los micrófonos entre 15 y 30 cm delante del contrabajo, sobre el puente; si nos encontramos con unos graves demasiado contundentes, se recomienda colocar los micrófonos a unos centímetros de los calados y para conseguir un sonido compacto, sin retroalimentación,  es conveniente envolver el micrófono en espuma (excepto la rejilla, claro) y colocarlo detrás del puente o entre las cuerdas y la caja.

Bien, ahora pongámonos técnicos. Uno de los micrófonos más utilizados para grabar contrabajos es el Audio-Technica AT4080, un versátil micrófono de cinta dual activo. 

Para sacarle partido a toda su capacidad, se recomienda colocarlo a la altura de la f del contrabajo, ligeramente orientado hacia las cuerdas, para captar detalles de los dedos. 

 

 


¿Hay alternativas?

Una gran alternativa al AT4080 es el Coles 4038 Studio Ribbon. Se trata de un micrófono perfecto para grabar instrumentos de cuerda, pero muy valioso también a la hora de captar cualquier otro instrumento, incluso la voz. Como en el AT4080, el patrón polar bidireccional proporciona una respuesta en limpio muy clara y equilibrada. 


A un precio más económico –en cuestión de micrófonos, se cumple el dicho de que lo bueno se paga– hay varias opciones, entre 300 y 800€:

Sontronics Sigma 2

 

SE Electronics VR2 Voodoo

Golden Age Project R1 Tube active

Avantone CR-14


¿Y en directo, cómo lo hago?

 El principal escollo puede ser el bajo volumen del contrabajo frente a otros sonidos más amplificados. Para subsanar este problema, se recomienda utilizar micrófonos de pinza y colocarlos en el puente. En concreto, es aconsejable anclarlo en un costado del puente, apuntando, como en el caso anterior a la f, a unos 5 cm de distancia. El Audio-Technica ATM350U es quizá la mejor opción, debido a su solidez y a su capacidad para recoger un sonido brillante y equilibrado. Su precio es de 339€. Otra opción, más cara, eso sí, es el DPA d:vote Core 4099 Bass, un aparato especializado en registrar las frecuencias concretas del contrabajo. A precios más económicos también hay opciones para salvar el escollo, especialmente los modelos de the t.bone: el Ovid System CC 100 RC TQG por 58€ y el Ovid System CC 100 por 48€. 


Volvamos a Herbie Flowers, ¿qué hay del bajo eléctrico?

Como decíamos al principio, Herbie Flowers siempre se ha reivindicado como un contrabajista de jazz. Sin embargo, en la canción que nos ocupa, también demostró un gran dominio del bajo eléctrico. En primer lugar, conviene recordar lo necesario de conocer el mundo de las DI o cajas directas. En este artículo viene muy bien explicado. En segundo lugar, y volviendo al caso concreto de Flowers, él siempre tuvo un gran amor: el Fender Jazz bass. Siempre ha asegurado que su modelo es un prototipo que después no se comercializó, pero se trata, indudablemente de una joya.

Ya, ya: no todos tenemos ese dinero en el bolsillo. Por suerte, firmas económicas como Harley Benton, Squier Marcus Miller ofrecen bajos muy decentes a precios asequibles.

 


 


Conclusión

La historia de la grabación de la línea de bajo de Walk on the wild side nos deja varias lecturas: la primera de ella la podemos extraer de la reticencia de Herbie Flowers a utilizar efectos, apostando por un sonido contundente, crudo. La facilidad con que grabó una de las melodías más importantes del último siglo habla de lo importante que es, antes de perderse en (necesarios, en muchas ocasiones) vericuetos técnicos, tener algo que transmitir y la idea de cómo plasmarlo para que el resultado merezca la pena. La segunda, una vez observada el trabajo de orfebrería –importan hasta los centímetros que separan al instrumento del micrófono- que supone grabar bien un instrumento como el contrabajo, habla de lo necesario que es reivindicar la importancia de ese tipo de detalles en el proceso de grabación de música. Son esos detalles los que pueden marcar la diferencia entre lo aceptable y lo excelente. Conviene recordarlo. ✨  

Author’s gravatar
Juanma vive en Barcelona y se pasa el día inmerso en el mundo de la música entre ensayos, grabaciones y conciertos.

Deja un comentario